lunes, 12 de abril de 2010

Retratos: Lulú

Muy pocas veces vi llorar a Lulú, pero cuando llora se me parte el alma. Los ojos se le curvan para abajo y se le arruga la pera. Y no hay nada más antiestético que una pera arrugada, pero la de Lulú cuando está triste es como los anillos de un árbol: pareciera que cada arruga es una pena.

– Todo es una mierda–, me dijo el otro día.

Lulú es una entusiasta negativa. Porque aunque todo le parezca una mierda, ella igual se caga de risa. Por eso cuando llora me callo. Y ella tampoco habla. Se queda en silencio con la cabeza en alto. Lulú no baja la cabeza cuando llora, eso me llama la atención. Le cuesta dejar salir las lágrimas, es como si las estuviera pariendo una por una con dolor.

Nunca voy a saber qué la hace llorar, porque Lulú miente sin querer, al menos conmigo. O quizás ella tampoco sabe.

Lulú es tan linda cuando llora, pero cuando se caga de risa es mucho mejor.

Pequeñas reflexiones...


"Y sí... la vorágine de la vida actual me tiene preocupada, uno no sabe dónde está parado; un día estás acá y mañana...¡andá a saber! La gente está muy nerviosa, llena su vida de cosas superfluas y se olvida de los verdaderos valores. Salís a la calle y es como ver jugar al ping pong a dos chinos: sabés que algo se mueve, pero no alcanzás a reconocer qué es. La gente está apurada, el tiempo no alcanza... nada alcanza, nada es suficiente. Suben y bajan acciones, inflación, hiperinflación, ¡superhiperinflación!...el precio del gas, la carne, ¡suben los tomates!...uranio en Irán, bombas en Israel, mercosur, indec........¡ah! y a propósito...¿me alcanzarías la bola de fraile?".